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Bitácora de viaje | Berlín: mi segundo Hogar

Mi hermana vive en Berlín hace siete años. Mi primer impulso para animarme a dar clases en Europa tuvo que ver con encontrar la manera de, al menos, verla una vez por año. Pero no tenía ganas de verla solo una o dos semanas; quería seguir coleccionando momentos valiosos y cotidianos con ella.

Bitácora de viaje | Berlín: mi segundo Hogar

Mi hermana me empujó a salir de mi zona de confort y siempre se lo voy a agradecer.


Año 2020. En plena pandemia me subí sola a un avión para ir a Berlín a visitar a mi persona favorita. Hacía ocho meses que solo estaba dando clases virtuales y, la verdad, andaba un poco triste. Por eso, lo primero que hice cuando llegué a esta ciudad fue buscar una clase presencial de Zumba.

Mandé muchos mensajes a instructores por Instagram y, entre las personas que me respondieron, estaban Katjia y Sulu. Katjia estaba dando clases en un parque... y fui. Lloré durante toda la clase por volver a compartir un momento presencial. No me voy a olvidar nunca de ese día.

Hoy Katjia es mi amiga. Es peruana y vive en Berlín. Organizó su primer evento de baile conmigo en 2023. Hoy es una host muy reconocida en Berlín... y yo no podría estar más orgullosa de ella.

Sulu, seis años después de aquel primer encuentro, a fines de junio de 2026, organizó una masterclass conmigo. Compartimos una tarde increíble que se sintió como bailar entre amigos. Quizás porque, en realidad, eso era.

Así terminó mi gira europea de trabajo: bailando con amigos y compartiendo tiempo con mi hermana, mi cuñado y mi novio, que había llegado desde Argentina el día anterior para acompañarme en la clase.

Me fui feliz porque, después de años de búsqueda y de mucho trabajo, este fue el primer año en el que sentí que encontré el equilibrio entre trabajar, dar clases y compartir momentos valiosos con mi gente. Quiero que sepan que puedo ser bastante manija y que me cuesta decir que no cuando aparece una oportunidad para dar una clase. Por eso me llena de orgullo haber encontrado mi propio "hasta dónde".

Berlín fue mi ciudad base entre las clases de Madrid, Zúrich, Poznań y la propia Berlín. Eso significó que, durante la semana, me permití ir al cine con mi hermana, ir al gimnasio, sacar a pasear al perro, hacer las compras, cocinar... ¡hasta aburrirnos juntas!

Ahí está la magia de la vida. Y ese ha sido mi gran aprendizaje durante estos años viajando. La magia siempre está en los vínculos, en las miradas, en las anécdotas. Las clases son, muchas veces, simplemente el medio para llegar a todo eso.

¿Lo más difícil de ir a Berlín? La despedida.

Pero siempre es una despedida llena de agradecimiento. Porque siempre llega una Euge... y vuelve otra distinta, con el corazón un poquito más grande.


Hasta la próxima, Berlín. ❤️


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